SEQUÍA EN CAMPO DE MORELOS SE ELEVA LA ALERTA POR INCENDIOS

 SEQUÍA EN CAMPO DE MORELOS SE ELEVA LA ALERTA POR INCENDIOS

La falta de lluvias dejó impacto en distintas regiones de Morelos y mantiene bajo presión al campo estatal. Los principales daños se concentran en cultivos de temporal, especialmente maíz y sorgo, mientras que la vegetación seca también genera preocupación ante la posibilidad de que los incendios forestales se propaguen con mayor facilidad durante los próximos meses.

La Secretaría de Desarrollo Agropecuario (Sedagro) mantiene recorridos de evaluación en los 232 ejidos y comunidades de la entidad para determinar con precisión la superficie afectada. Hasta ahora se ha revisado alrededor de 30 por ciento del territorio considerado y, en algunas parcelas, las pérdidas alcanzan o incluso superan el 70 por ciento. Las mayores afectaciones se han ubicado en zonas del sur, surponiente, oriente y en el municipio de Axochiapan.

El maíz de temporal es uno de los cultivos que más ha resentido la escasez de agua. En algunas comunidades la situación es todavía más severa. En Chalcatzingo, municipio de Jantetelco, productores reportan pérdidas de hasta 100 por ciento en parcelas sembradas con el cereal, al grado de que algunas milpas podrían ser cortadas antes de tiempo para destinarlas como alimento para el ganado, debido a que ya no existen condiciones para obtener una cosecha de grano.

El impacto no se limita a las pérdidas en las parcelas. Los agricultores enfrentan los gastos realizados durante el ciclo, como preparación de tierras, semillas y labores de cultivo, sin recibir los ingresos que esperaban de la cosecha. En Chalcatzingo, además, la escasez de maíz amenaza la disponibilidad de elotes para las celebraciones de septiembre, una tradición que durante años ha estado ligada a la producción local.

Ante este escenario, el Gobierno de Morelos puso en marcha los mecanismos de atención para los productores afectados. El seguro catastrófico cuenta con una cobertura de 107 millones de pesos para el estado y contempla daños agrícolas y ganaderos derivados de fenómenos como la sequía y el granizo. También existe una póliza comercial cuyo costo ha recibido subsidios del gobierno estatal, dependiendo de las condiciones de cada productor.

La activación de estos mecanismos dependerá de que las afectaciones sean verificadas en campo. Por ello, las autoridades solicitaron a los comisariados ejidales colaborar con el levantamiento de información y comprobar que las parcelas reportadas correspondan efectivamente a cultivos de temporal y que los daños sean comprobables. La superficie afectada todavía podría aumentar conforme se incorporen nuevos reportes.

Las lluvias registradas recientemente ofrecen alguna posibilidad de recuperación para las siembras realizadas de manera tardía. Sin embargo, en parcelas donde la falta de agua coincidió con etapas fundamentales del desarrollo de las plantas, la recuperación ya no sería posible. En otros terrenos todavía existe expectativa, aunque el rendimiento podría quedar por debajo de lo habitual.

La sequía también ha comenzado a modificar las decisiones de los productores. Algunos agricultores optaron por reducir la superficie de maíz y sembrar sorgo, debido a los bajos precios registrados en el ciclo anterior y a que este cultivo requiere una inversión menor y puede soportar mejor ciertos periodos de escasez de agua. Aun así, el problema actual demuestra la vulnerabilidad de quienes dependen completamente de las lluvias para sacar adelante sus cosechas.

Mientras el campo enfrenta esta situación, la falta de humedad también aumenta la preocupación por los incendios. Protección Civil estatal ha reportado hasta 20 siniestros por semana en terrenos baldíos, basureros y áreas boscosas. La vegetación seca funciona como combustible y puede facilitar que las llamas avancen rápidamente, por lo que se mantiene vigilancia en distintas zonas para evitar que los incendios crezcan y representen un peligro para la población.

Especialistas han advertido que las consecuencias de la sequía podrían extenderse hasta la próxima temporada de incendios forestales. Las lluvias abundantes de años anteriores ayudaron a mantener húmeda la vegetación y contribuyeron a reducir las condiciones favorables para el fuego, pero un año con precipitaciones insuficientes podría dejar una mayor cantidad de material seco en los bosques.

Las autoridades también buscan que la respuesta no se limite a atender las pérdidas actuales. En Tetela del Volcán se realizó un taller de manejo agroecológico en el que participaron más de 140 productores, técnicos y especialistas de 25 municipios, con capacitación enfocada en nuevas estrategias para enfrentar la sequía, el cambio climático y las condiciones de estrés que afectan a los cultivos.

La idea es que los productores cuenten con alternativas para los siguientes ciclos agrícolas y puedan reducir su vulnerabilidad ante periodos prolongados de escasez de agua. Mientras continúan las evaluaciones para definir el tamaño real de las pérdidas, el gobierno de Morelos deberá apoyar a las familias que dependen del campo y preparar al sector para temporadas en las que las condiciones climáticas podrían ser cada vez más difíciles.

Publicado el 18 de septiembre de 2026