VIOLENCIA ALCANZA NUEVAMENTE A ESTUDIANTES

VIOLENCIA ALCANZA NUEVAMENTE A ESTUDIANTES

El asesinato de dos estudiantes de la Preparatoria Número 2 de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), ocurrido la noche del sábado 26 de septiembre en la colonia Chulavista de Cuernavaca, vuelve a colocar sobre la mesa la preocupación por la seguridad de las juventudes en el estado.

Las víctimas fueron identificadas como Christian Shamed y Gael, ambos estudiantes de la Preparatoria 2 de la UAEM. Un tercer joven resultó herido durante la agresión. De acuerdo con los primeros reportes, el ataque ocurrió alrededor de las 21:30 horas en la colonia Chulavista. La Fiscalía General del Estado informó que inició las investigaciones correspondientes para esclarecer el doble homicidio y determinar el móvil.

Este caso se suma al asesinato de Ángel Miguel Hernández, ocurrido el pasado 5 de septiembre afuera de una pollería en la colonia Satélite de Cuernavaca. De acuerdo con familiares, el joven se encontraba trabajando como repartidor cuando fue atacado con un arma de fuego. Ángel era estudiante de quinto semestre de la Preparatoria Número 1 de la UAEM.

Los familiares han señalado que, hasta el momento, no han recibido respuestas suficientes sobre el avance de las investigaciones por parte de la Fiscalía.

A estos casos se suma el de Claudia Tacoronte Aguilera, estudiante de intercambio de 21 años y originaria de Salamanca, España, quien perdió la vida tras un hecho violento ocurrido el pasado 12 de septiembre en Cuautla. De acuerdo con los primeros reportes, la joven habría sido víctima de un intento de asalto en la Casa de la Cultura de Cuautla y posteriormente fue atacada con un arma blanca.

Es importante precisar que ninguno de estos hechos ocurrió dentro de las instalaciones de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Los ataques se registraron en distintos espacios públicos y establecimientos de Cuernavaca y Cuautla, mientras los jóvenes realizaban actividades ajenas a la vida dentro de los planteles. Sin embargo, las víctimas tenían un vínculo con la institución como estudiantes.

La distinción es importante: la UAEM no puede ser señalada como responsable directa de hechos delictivos ocurridos fuera de sus instalaciones. Sin embargo, la violencia que afecta a integrantes de su comunidad genera una preocupación legítima sobre las condiciones de seguridad en las que estudiantes realizan sus actividades cotidianas fuera de los planteles y como institución pueden priorizar exigir mejorar las condiciones de seguridad para todos.

RESPUESTA DE LAS AUTORIDADES

Tras el asesinato de Christian y Gael, la UAEM condenó los hechos y exigió su esclarecimiento, mientras que la Fiscalía informó que continuaría con las investigaciones correspondientes.

Durante su conferencia matutina de este lunes 28 de septiembre, la presidenta Claudia Sheinbaum informó que instruyó reforzar las acciones de seguridad en Morelos tras los recientes hechos violentos.

La presidenta pidió a la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, coordinarse con la gobernadora de Morelos, Margarita González Saravia, así como con autoridades universitarias y estudiantes, para revisar la situación y fortalecer las acciones de prevención.

También solicitó al secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, intervenir en Cuernavaca para analizar las condiciones de seguridad y las acciones que pueden implementarse.

Por su parte, la gobernadora Margarita González Saravia informó que sostuvo una llamada de trabajo con la secretaria de Gobernación para fortalecer la coordinación entre los gobiernos federal y estatal en materia de seguridad. Entre las prioridades se encuentra Cuernavaca, donde se prevé reforzar las acciones de atención ante los recientes acontecimientos.

UNA PREOCUPACIÓN QUE TRASCIENDE LOS PLANTELES

Los cuatro casos han generado preocupación dentro de la comunidad universitaria. Aunque ninguno de los ataques ocurrió dentro de las instalaciones de la UAEM, las víctimas formaban parte de una comunidad que diariamente se desplaza por distintos puntos del estado para estudiar, trabajar y realizar actividades personales.

Esto también plantea una discusión que va más allá de los límites físicos de una institución educativa. La seguridad de los estudiantes no depende únicamente de lo que ocurre dentro de un plantel, sino también de las condiciones de los espacios públicos y las rutas que utilizan para llegar a sus escuelas, regresar a sus hogares o desarrollar sus actividades cotidianas.

La universidad, desde el ámbito que le corresponde, puede acompañar a sus estudiantes y familias, exigir el esclarecimiento de los casos y participar en las acciones de prevención que sean de su competencia.

Para las familias de Ángel, Christian, Gael y Claudia, estos casos no representan únicamente cifras dentro de una estadística de violencia. Son pérdidas concretas que dejan preguntas pendientes y procesos de duelo acompañados por la exigencia de conocer qué ocurrió y que las investigaciones lleguen a sus últimas consecuencias.

Los casos continúan bajo investigación. Mientras tanto, la comunidad universitaria y las familias de las víctimas mantienen una exigencia común: esclarecer los hechos, determinar responsabilidades y garantizar justicia.

Publicado el 28 de septiembre de 2026